Fundador sin fundamento
PREGUNTA: La referencia a la propia ineptitud fue constante en la vida de Mons. Escrivá de Balaguer. Pero era inseparable de su responsabilidad como Fundador.
Durante los primeros años de la vida del Opus Dei, y prácticamente hasta que se recibieron las aprobaciones pontificias, no utilizó jamás, refiriéndose a su persona, la palabra Fundador: tan lejos estaba de considerarse promotor de una institución suya. Solamente transigió cuando desde la Santa Sede empezaron a dirigirse a él empleando ese término. Muchas veces, bromeaba: soy un Fundador sin fundamento. También percibíamos el concepto que tenía de sí mismo cuando, con seriedad, nos confiaba: ¡yo no he fundado nada, nada: la Obra es de Él!; ¡lo único que he hecho ha sido estorbar!
Estaba bien persuadido de que sólo el Señor es quien da el incremento, y en Él fundaba toda la esperanza de la acción apostólica. De su labor surgieron innumerables frutos y, sin embargo -añadía-, cuando el Señor me llame y me lleve al Cielo, desde allí os podré ayudar mucho más y con mucha eficacia. O nos puntualizaba: yo no he hecho más que estorbar, aunque he procurado corresponder al Señor. Por eso espero con seguridad que me tendrá junto a Él cuando me llame a su presencia, y entonces os conseguiré todo lo que necesitéis, con mucha más fuerza y eficacia de lo que pueda hacer yo aquí ahora.