Pobre borrico
PREGUNTA: Y entre otras expresiones gráficas, pienso que se ha difundido bastante su afición al borrico.
En 1970, en un lugar donde hijas suyas restauraban retablos antiguos, altares vetustos, o imágenes estropeadas por el uso del tiempo, vio una pequeña imagen de San Antón, y comentó que le parecía muy simpática. Se llenó de contento cuando le regalaron la pequeña talla de madera tosca, vieja, pero sin ningún valor. Escribió de su mano en la base: Sancte Antoni, ora pro me! Muchas veces nos la enseñaba, recalcando que era su Patrono: no he visto más animal que yo, que no paso de ser un pobre borrico, y un borrico lleno de mataduras y de sarna.
Quiso ser un borriquillo, a disposición del Señor. En muchos de sus primeros escritos, ponía b.s. debajo de la firma, un borrico lleno de sarna. En Torreciudad, en mayo de 1975, al pasar junto al relieve de un oratorio con la representación de la huida a Egipto, hizo una pequeña caricia al animal en que va sentada la Virgen Santísima con el Niño Jesús en brazos, y le saludó con espontaneidad: ¡hola, hermano!
Había en su cuarto de trabajo una vitrina con los borriquitos que le iban llegando de diferentes lugares; y, en una mesa, a los pies de una imagen de la Virgen, colocó uno de esparto, que le daba mucha devoción, porque ¡yo no le llego ni al esparto!, afirmaba.