Igualdad radical de todos los trabajos

PREGUNTA: Esta presencia en los más diversos sectores tiene una finalidad apostólica, no motivos de ambición humana. Quizá por esto, desde el comienzo, el Fundador insistió tanto en la igualdad radical de todos los trabajos.

Proclamaba que no admitía discriminación alguna, puesto que detrás de cada persona veía un alma a la que tenía obligación de ayudar y de la que el Señor le pediría cuenta. Esta responsabilidad cristalizó todavía con más fuerza a partir del 2 de octubre de 1928, cuando descubrió la perenne urgencia de formar buenos profesionales, que influyesen cristianamente desde su trabajo y su posición social.

De acuerdo con esa teología de la santificación del trabajo cotidiano, inculcó que todos los quehaceres son importantes para la sociedad, y especialmente para la vida de cada persona, si se realizan con perfección humana, en servicio y como alabanza a Dios, uniéndolos al Sacrificio Redentor de Nuestro Señor Jesucristo, que nos ha ganado la salvación y la posibilidad de santificarnos.

Cuando le comentaban que algún miembro del Opus Dei ocupaba cargos relevantes, Mons. Escrivá de Balaguer reaccionaba de la misma manera: no me interesa su actividad en cuanto tal; me interesa saber, en cambio, si es piadoso, si es apostólico, si procura no considerarse una excepción en el cumplimiento de su plan de vida, si, a pesar de las miserias y defectos personales que tendrá, porque todos los tenemos, procura comportarse siempre como un hombre de fe, de modo que las personas que estén en contacto con él perciban que es un hombre que trata, conoce y ama a su Dios.