El matrimonio, camino de santidad
PREGUNTA: Hoy resulta relativamente normal la consideración del matrimonio como uno de esos grandes senderos de santidad y apostolado en medio del mundo. Pero aún recuerdo que hacia 1984, en un programa de la radio oficial española, un periodista me seguía presentando su escándalo por el punto número 28 de Camino.
El Fundador del Opus Dei predicaba que la santidad no está reservada a los religiosos o a los sacerdotes. Y no dejaba de recordar que el amor de los esposos lo ha querido y bendecido el Señor.
Tuvo siempre en su cabeza la frase que el Apóstol utiliza para evocar el matrimonio: sacramentum magnum. De aquí concluía que es necesario subrayar la llamada a la santidad de quienes por vocación divina están en este camino. Recordaba el esfuerzo de correspondencia cristiana de sus padres y advertía esta misma vida de santidad en muchas almas. Desde que vio que Dios contaba con ellas, a través del camino del Opus Dei, comenzó a dedicarse con más intensidad al apostolado entre los casados, aunque jurídicamente no pudieran ser miembros de la Obra hasta 1948. Pero, desde los primeros años, enseñó a los matrimonios a esforzarse por conseguir que sus hogares fuesen luminosos y alegres.
Pensando en las familias, Mons. Escrivá de Balaguer impulsó el apostolado de las mujeres del Opus Dei, para enseñar a las madres -especialmente en sectores marginados, y en ambientes rurales- a tratar a sus hijos con delicadeza humana y con sentido sobrenatural.
Fomentó en los padres la responsabilidad y la conciencia de ocuparse directísimamente de la educación de sus hijos, promoviendo -ellos- escuelas, colegios y clubs en los que, con la formación humana, forjen un auténtico criterio cristiano. Ese estímulo apostólico ha tenido eco ya en todos los continentes. Y no faltan, en los lugares donde trabaja el Opus Dei, obras de enseñanza y de formación para las categorías sociales menos favorecidas.
Mons. Escrivá de Balaguer dejó muy claro que, a través de estos medios, no se pretendía buscar vocaciones para el Opus Dei, sino influir cristianamente en el torrente circulatorio de la sociedad, elevar la temperatura espiritual del ambiente en que esas iniciativas se desarrollan.